Sobrepeso y obesidad abdominal como detonantes
El sobrepeso y, específicamente, la obesidad abdominal, son los principales impulsores de la hipertrigliceridemia. Cuando existe un aumento de peso significativo, el tejido adiposo libera ácidos grasos que el hígado procesa de forma ineficiente. Esta condición se agrava si el paciente presenta resistencia a la insulina, lo que impide que los lípidos se utilicen como energía, manteniéndolos elevados en la sangre y facilitando la transición hacia una obesidad mórbida.